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El camino del cacao

*Esta es una de las historias de conservación, medioambiente y construcción de paz y esperanza producida en el marco del proyecto Bosques de Vida en el programa de la Escuela de Comunicación Audiovisual


Por Maryori Triana

Esta historia se trata de Nilson y su camino hacia el cacao. Fotografía Maryori Triana


La historia de Nilson comienza en el Sena, en Saravena Arauca, con un curso de manejo de viveros, un tema que ya le interesaba, cuando su instructora le propuso crear un vivero en su finca, estuvo de acuerdo pues fue una propuesta ideal para graduarse. Al principio en la creación del vivero tuvo muchos tipos de cacao, variedades de cacao ornamental, forestal y maderable, pero cuando el técnico acabó decidió emprender con la idea de crear unos semilleros para comercializar y poder pagar su carrera de manejo de maquinaria pesada.


Por eso la certificación del vivero se convirtió en otro de sus sueños. La idea le pareció buena, productiva y sustentable, en principio adquirió solamente las semillas, al cabo de un año tenía cuatro mil matas; que le garantizan al productor una planta de una larga vida muy resistente y adaptable. Empezó a conocer la variedad de granos del cacao que se ofrecen en el departamento; sobresalen los de Arauquita, suave, floral y dulce; los de Saravena, ricos en azúcar, jugosos y con un sabor más seco; y el los de Tame, que cuentan con un aroma especial, menos dulce y seco en su pulpa.


Todo el procedimiento empezó justamente desde la especificación para escoger las semillas, que no pueden ser de cualquier variedad, sino la que mejor se adapte al suelo, así que empezó con una variedad recomendada, de Caucasia, Antioquia, porque esta tiene mejor resistencia, se adapta a cualquier clima, enraíza mejor y casi no es atacada por enfermedades.

Las tres fases del cacao, de la mata a la semilla. Fotografías Maryori Triana

El proceso

Para empezar con este camino, se debió realizar un procedimiento en el vivero, preparando un sustrato, cada viverista de cacao tiene su manera. Nilson, lo hace con 25% de cascarilla, 10% de ceniza, 5% de cal, 20% de arena y 40% de tierra negra. Lo mezcla todo para hacer un solo compuesto; una vez obtenido comienza a llenar las bolsas, echando la tierra de a poco, sacude la bolsa para que agarre firmeza y lentamente va llenando. La bolsa tiene que quedar durita, no puede quedar aguada o floja, si la bolsa queda firme ha sido un buen llenado.


El siguiente paso fue armar las heras o filas donde irán las plantas en el vivero, hay cerciorarse de que haya un buen drenaje para que cuando llueva el agua no quede aposada, después tiene que proteger las plantas sobretodo de las lluvias para que no se generen hongos lo ideal es poner una polisombra para que sea mitad sombra, mitad sol. Lo más recomendable es disponer las heras de a cuatro plantas, porque si ponemos cinco o por fila, se van a demorar en crecer pues no van a tener el espacio suficiente para desarrollarse.


Después de tener la heras se procede a la germinación de la semilla. Para poderla sembrar se rasga la pepa de cacao o la mazorca, como le llaman. La semilla más pequeña se bota o se aparta, las más grandes y las más gruesas son las que se llevan a germinación. Luego se lavan, se meten en un recipiente y se tapan con un costal. Después cuando empiezan a germinar es cuando él las lleva a las bolsas, siempre van a brotar por algún extremo con una pequeña raíz blanca. Ya teniéndolas sembradas hay que hacer riego constante, si hace mucho sol se puede regar dos veces al día, en la mañana y en la tarde.


La hora correcta es echarles agua de seis a ocho de la mañana, ya más tarde el sol calienta y el agua se evapora, esto estresa a las plantas así que toca regar constante visualizando que las matas estén bien. Cuando ya empiezan a brotar hay que quitarles la cascarita que protegía la semilla, la quitamos para que no les estorbé en su crecimiento. El siguiente paso de sus tareas en el vivero, es abonarla a los veinte días de haberla sembrado, se abona con un fertilizante y hay que estar pendientes de los insectos, aplicar insecticidas para erradicar las plagar que pueden atacar el cacao. Un buen abono es el lombricompost que es orgánico y es él que se usa actualmente.

Este vivero está a la espera de lograr su certificación por la Federación Nacional de Cacaoteros.

Fotografías: Maryori Triana


Después de los ocho días de abonadas se pueden abonar otra vez, con un fertilizante más eficaz para las hojas y el crecimiento, lo que sigue es tenerlas limpias de la maleza y ese sería el proceso hasta que la planta esté lista a los tres meses para vender o para injertar. Injertar es unirla con otra plántula para generar nuevos modelos, pero esto no es con todos los cacaos, depende de la variedad.


Después de tres meses en vivero esta plántula se puede llevar a campo. Aunque hay personas que prefieren llevarlas injertadas, esto no es recomendable ya que en el trasporte se puede dañar el injerto y es una perdida. Una misma planta puede ser injertada hasta cuatro veces, el tiempo promedio de reproducción es de un año pero se puede producir antes para cuando la planta eche su primera cosecha.


Lo que Nilson busca es ayudar a través de las plantas, a mejorar las producciones de cacao, a preservar su calidad y también ayudar a sembrar árboles para conservar nuestra biodiversidad. Quiere llegar en unos años a tener una gran producción, no solo en el departamento sino a nivel nacional y que el nombre de Saravena sea más conocido pero por cosas buenas, por su cacao sabor exquisito, su tierra fértil y su vivero.


Escrito por: Maryori Triana

Narradora de historias - Graduada de la Escuela de Comunicación Audiovisual Bosques de Vida


Esta historia forma parte de la creación colectiva de nueve jóvenes araucanos que culminaron el proceso de la Escuela de Comunicación Audiovisual Bosques de Vida.




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